Ayer nos acostamos tarde, después de una merienda-cena friki en la que comí de todo, a sabiendas de que hoy empiezo una dieta. Y que me llevará unas semanas. Ufffffff.
Hemos sentado las bases para celebrar mi nuevo estado, esa fiesta de jubilación que pensé y no hice se ofrece ahora. Para septiembre u octubre. Estupendísimo.
Tecleo dos horas más tarde de lo acostumbrado. Son las nueve y media. Todavía resuenan las voces y las risas, fue un gusto que vinieran a nuestra casa.
Ahora empiezan los Juegos del Hambre, jajajajaja. Estoy concienciada. Un empujón para alcanzar mi peso ideal. Enseguida lo consigo, seguro.