Último día lectivo de este año, ya no para mí, lo sé, pero es que todavía me organizo siguiendo esas pautas. No sé si harán una fiesta navideña en el instituto, tengo EdE y no quiero faltar. Tampoco me viene mal despegarme de lo que ya no me incumbe. Aún quedan alumnos y compañeros, a algunos los vi hace poco, cuando fui a por la lotería. Sin embargo en breve no habrá mucho que visitar.
Tengo el abrigo bastante avanzado, no tanto como me gustaría. Voy un paso adelante y dos atrás, a base de prueba y error. Debo decir que al menos ya tiene buena pinta, a pesar de sus múltiples defectos. Será abrigado y agradable al tacto. También parecerá de verdad, por más que sea una chapucilla de aficionada. Soy demasiado osada.
Leo a Ignacio Aldecoa, pergeñando un nuevo proyecto, a la vez que mantengo otros dos en candelero, mi novela y una posible colección de cuentos. Publicar no me atrae demasiado, y mucho menos me motiva u obsesiona. Quería enviar el manuscrito a un premio y explorar una autopublicación para mis cuentos, tal vez tanteando alguna editorial juvenil. No tengo ni prisa ni presunciones. Solo me mueve el afán de contar de forma crítica con la máxima precisión y una pizca de belleza.