Publicado en viajes

Viernes 27 de septiembre

El castillo del queso

Cuando ayer volvimos a nuestro apartamento después de recorrer al completo las dos rutas del autobús turístico elegido, una por la mañana y otra por la tarde, pude tener una idea más completa de Oporto.

La ciudad me sigue pareciendo ruidosa y caótica. Supongo que esa es una parte de su encanto. Veo muchos edificios bonitos, azulejados, entre ciertos monumentos históricos, pero también otros tantos cochambrosos, viejos, sucios, abandonados o incluso ruinosos. La zona vieja fue hermosa y reluciente hace un siglo, pero ahora está muy deteriorada. Y aunque se ven obras de rehabilitación por todas partes, que son parte del ruido, el polvo y más complicaciones de tráfico, todavía le falta mucho para recuperar su antiguo esplendor.

Me parecieron curiosas las costumbres de vestuario estudiantiles, todos de negro y con capa, y las extrañas numeraciones de las calles. Investigaré más al respecto. Hoy ya nos vamos a Coimbra y en breve volveremos a casa. Siempre la echo de menos, aunque lo estemos pasando bien.