Publicado en reflexiones

Viernes 20 de septiembre

Qué raro se me hace estar en estas fechas otoñales y no tener que ir al instituto. Hubo un tiempo en el que las clases empezaban en octubre, pero ya muy remoto, en los ochenta y noventa, hace ya más de treinta años, ya no tengo costumbre.

Ahora me rijo por otros parámetros y siempre me parece que no aprovecho el tiempo lo suficiente. Tengo el prejuicio de que he de estrujarlo al máximo y me siento culpable si no hago muchas cosas y preferiblemente muy intensas. He esperado y ensoñado esta etapa tanto que ahora me sorprende su simplicidad. Aunque lo cierto es que no vagueo nada, tampoco las mañanas me dan para continuos momentos heroicos. Está claro que debo rebajar mis expectativas porque son absurdas.

Me he despertado demasiado pronto, apenas son las cinco. Hoy toca escribir un poco más. Me quedan apenas unas páginas, poquísimas, pero quiero que queden perfectas y que cierren el relato con solvencia.