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76 días para mi récord

Son las siete, es sábado, comeremos con G, como los últimos findes, llevamos ya semanas de ciertas rutinas pero no me acostumbro.

Me despierto temprano, escribo estas líneas, peleo un poco con la novela, recoloco alguno de los trastos que todavía inundan mi estudio, salgo a caminar, hago compras o domesticidades necesarias… Y parece que todo tiene un orden, pero no, no termino de adaptarme.

Recuerdo ahora las palabras de un compañero que me comentó en confidencia que necesitó medio año para asumir la nueva situación. No le dije, nada, me pareció curioso, pensé entonces que con todo lo que tenía previsto no iba a necesitar un periodo para adaptarme.

En fin, me dejo llevar, fluir, sin lucha. Será lo mejor disfrutar del tiempo, no esforzarme tanto por llenarlo, no agobiarme por darle un sentido transcendente. Descansar ya lo es. A ver si me entra en esta dura mollera de curranta irredimible.