
El palacio arzobispal de Atorga nos dejó alucinados, es una maravilla de Gaudí, por dentro y por fuera. Esta vez nuestro viaje nos llevó más lejos y yo sufrí un poco de estrés por tomar demasiada cafeína.

También nos gustó mucho el castillo de Ponferrada, del Temple, y casi morimos de calor en Las Médulas. Menos mal que hicimos tiempo hasta que el sol ya iba de retirada y nos echamos unas risas en la galería excavada en la montaña.

Regresamos a dormir agotadísimos. Entre el calor y la edad ya no somos los de antes.
