
Explicados ya todos los temas en mis dos grupos de primero de ESO, insisto en trabajar lo más importante, que a estas alturas se ha vuelto una tarea durísima.
Mientras tanto, los alumnos se revuelven, hartos de curso y de calor. Queda poco tiempo de sobrecarga pero su inmadurez les puede hacer malbaratar tanto esfuerzo en el último momento. Ay, los pobres, no sé si serán capaces de aguantar las ya pocas sesiones restantes, los exámenes finales, las recuperaciones y toda esta tensión. Algunos está perfectamente claro que no.
El segundo de bachillerato ha recibido las notas y ahora toca repasar para la EvAU. Ojalá les salga bien. Me inunda una cierta melancolía cuando pienso que a muchos les conocí en su primer año, y ahora que dejan el insti yo me iré con ellos.
Me siento agotada emocionalmente y me parece que el tiempo se ralentiza. Procuro vivir el momento, solo un paso detrás de otro, sin agobiarme. No consigo resolver todo lo que creí posible cuando lo planeaba, pero sigo adelante.