
Hoy tengo que ir a la Consejería de Educación, muy cerca de Sol, y de pronto comprendo que me afecta.
Creí que tenía bastante superado el asunto de viajar en tren. Pero caigo en la cuenta de que las pocas veces que lo hago es con JC o con mis alumnos. Y ahora me toca acudir sola.
Debe de ser por eso por lo que me despierto con una angustia sorda, que ahora me doy cuenta, está siempre ahí, latente. Supongo que se está reactivando por el libro, las presentaciones, los agobios laborales y el efecto aniversario.
Por supuesto que no me voy a dejar apabullar por vanos temores. Ya sé de sobra que en medio de la noche todo se magnifica y da más miedo, que luego la realidad es totalmente inocua.
Se trata solo de un episodio nuevo de mi estrés postraumático. Y creo haber aprendido a sobrellevarlo.