Publicado en reflexiones

La cotidianidad es necesaria

Qué extraña es la vida.

Recuerdo tiempos pasados e inocentes en los que me hastiaba la monotonía y me preguntaba por qué no pasaba nada interesante y llamativo. Vaya rollo, aunque fuera una tontada, que se escapara un tigre del circo, por ejemplo, llegué a decir un día. Como si fuera un suceso inocuo, con un desconocimiento vital juvenil que hoy me abochorna.

Porque ahora cruzo los dedos para que todo siga durante años cotidiano y aburrido, pero con mi gente a salvo. Ay, por favor, sí que nada sea excesivo nunca más.

Tal vez eso sea madurar, no lo sé, pues hay afortunados inconscientes que siguen diciendo con mis años que les mata el día a día. Ya les cambiaba yo las circunstancias. Enteritas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.