
No quise echar las campanas al vuelo por prudencia, pero ya no hay vuelta atrás: me publican el manuscrito.
Esta tarde estuve con el editor, que vino desde Barcelona, y con la responsable en Madrid. El libro saldrá dentro de cuatro meses.

No quise echar las campanas al vuelo por prudencia, pero ya no hay vuelta atrás: me publican el manuscrito.
Esta tarde estuve con el editor, que vino desde Barcelona, y con la responsable en Madrid. El libro saldrá dentro de cuatro meses.

El manuscrito de Rodrigo manda ahora. Lo he revisado y enviado de nuevo al editor. Por eso he dejado el otro en suspenso. No toca todavía.
Pero se acerca el Halloween de 2018, la fecha en la que empieza la trama. Imaginé el futuro mientras lo escribía, ahora me fascina saber qué irá sucediendo en la realidad y si tendré que cambiar muchos detalles.
No me da tiempo a aburrirme, está bien claro.

“Hemos querido dedicar el Día de las Escritoras a la insumisión intelectual de aquellas autoras que remaron a contracorriente, y en diferentes épocas y circunstancias cuestionaron el orden que les era impuesto y lo hicieron desde la ficción, la poesía o el ensayo. Su aportación fue enormemente valiosa: articularon una nueva forma expresiva donde la libertad trascendía cualquier bandera”, ha señalado la comisaria de este año, la periodista y escritora Joana Bonet.
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Aunque las escritoras cosechen buenas críticas en los lanzamientos de las novelas, en los ‘rankings’ con los mejores libros que se hacen a final de cada año las mujeres no están”. Y añadió: “A pesar de que hay muchas mujeres escritoras con éxito en España el Premio Nacional de Narrativa lo ganó una mujer (Carme Riera) por última vez en 1995. Llevamos 21 años en el que cada año se lo lleva un hombre”.
Otro ejemplo es que el Premio Cervantes, el más importante de literatura en lengua castellana, sólo se ha concedido en cuatro décadas a 4 mujeres frente a 37 hombres: María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992) Ana María Matute (2010) y Elena Poniatowska (2013). Algo similar ocurre con el Premio Nobel de Literatura, que desde su creación en 1901 hasta 2017, ha premiado a 13 mujeres frente a 100 hombres.

He trabajado duramente las dos mañanas, la de ayer y la de hoy. Así he conseguido tener a punto la programación didáctica y el manuscrito. Pero todavía necesito la mañana del domingo para escribir un par de exámenes y terminar unos patrones de mi clases de costura. No será un finde de no hacer nada.
La tarde del jueves estuvimos en una consulta médica, apenas nos dio tiempo a algo más. La de ayer la pasamos viendo el final de la serie Perdidos en el espacio. No es gran cosa, la verdad, pero sirvió para relajarnos.
Hoy necesito pasar también un rato tranquilo, me siento un tanto alterada todavía. Si vemos la última temporada de Better call Saul, como me propone JC, será perfecto. Porque esa serie me encanta.

Los contratos con la editorial están a punto, ya me los han enviado, aunque con todo este lío, no termino de asimilar la situación. Creo, sin embargo, que finalmente llegaremos a buen puerto.
Me surgen algunas dudas puramente técnicas (porque ni sé, ni creo que pudiera, cambiar claúsulas), que espero resolver esta misma semana. Si es así, devolveré los contratos firmados de vuelta el mismo viernes.
Estoy contenta y asustada a la vez. Pero dispuesta a dar el cien por cien.

Tengo otra propuesta para el manuscrito. No sé cómo de remota o de real. Cuando ya me estaba poniendo plazos a mí misma con vistas a la autoedición, surge otra vez el rayo de esperanza. Espero que si es que no, no me ralentice meses, como ha sucedido hasta ahora. Dejé pasar el aniversario catorce, pero voy a estar perfectamente preparada para el décimo quinto. Sola o acompañada.
Agradezco no obstante, la oportunidad. Ojalá salga todo bien.
ACTUALIZACIÓN: el lunes me harán la propuesta. Por lo menos no tengo que esperar meses.
Tendré que pedir ayuda para valorarla.

No sé si me empiezo a parecer a Antonio López o a Juan Ramón Jiménez (salvando las distancias y con toda modestia), tan perfeccionistas que nunca creían bien terminadas sus obras. Porque le he dado otra vuelta a mi manuscrito.
Siento, además, que he recuperado el poder sobre él y que no quiero dejarlo en manos de otros. Solo una editorial grande podría darle buena distribución. Una pequeña me evitaría tener que pagar, pero me temo que no aportaría mucho más excepto el comienzo de un currículo como autora que yo no busco. Y en todo caso, no parece que mi texto le guste a ninguna, así que me toca lanzarme sola.
Todavía me voy a dar unas semanas, porque agosto es mal momento para estos trámites. Ahora aprovecho el tiempo libre vacacional en estas últimas revisiones, pues luego, con el curso, estaré más ocupada. Lo dejaré ya preparado para que pase la corrección ortotipográfica. No creo que tenga muchos errores, pero solo soy una aficionada y a lo peor me equivoco.