
Me cuesta escribir aquí, ya empleo todo mi esfuerzo en mantener al día las dichosas redes sociales, y cuando por fin termino, ya no me apetece volver a contar cosas en esta bitácora. De hecho, he usado la misma imagen para los tres blogs. Economía de subsistencia.
Aún me quedan compromisos. Qué cansancio.
No hay término medio: o el más completo abandono, o la exposición excesiva.
En fin, lo bandeamos como podemos. Las víctimas de otros sucesos menos llamativos (enfermedades o tráfico, por ejemplo) dicen envidiar nuestra visibilidad. Qué tremendo. Cómo es la naturaleza humana.
En fin, seguimos como podemos, arrastrando ansiedad y desgaste. Ojalá sirva para mejorar la situación de los afectados (los nuestros y los de todas las situaciones). Para que no se tergiverse lo sucedido, se nos deje de usar como arma política y se ayude a los que todavía lo necesitan, que son muchos.
