
Tengo varios asuntos en marcha, el estrés de coordinarlos y el enfado por los obstáculos que provocan los estúpidos.
Ya lo dice el refrán: De los tontos líbreme Dios, que de los listos me libro yo.
En fin, es triste, pero intentar explicarles el porqué de las cosas es como darles margaritas a los cerdos. Los bobos no entienden razonamientos, de ninguna índole, solo les suenan a disculpas.
Conclusión: no hay que gastar saliva en ellos. Órdenes simples para sus mentes simples. Y punto.