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Cortas vacaciones

Ya estamos en casa, y hoy, qué suerte, puedo teclear en mi PC de la buhardilla, aprovechando los últimos minutos de fresco. Este finde descansaremos, pero luego, todavía, quedan varias jornadas de trabajos variopintos. Hasta que llegue la desconexión absoluta, que nos vendrá estupendamente, de una quincena de agosto.

Hace un calor denso, que ralentiza mis neuronas y me pone la cabeza como un bombo. Ahora mismo me rondan ya los malestares de falta de concentración, espesor mental y pocas ganas de moverme. Así que me voy.

Cerraré las persianas y me refugiaré en el salón, donde, espero, todavía podré disfrutar del airecillo agradable que se ha levantado hoy.