Publicado en aniversarios, reflexiones, viajes

Aniversario y viajecillos

El XXI fue un aniversario rarísimo, con mucho estrés. No me gustó nada la experiencia. Y me atreví a pensar, pobre de mí, que el asunto acabaría del todo con el memorial de Getafe, pospuesto hasta el domingo 16, pero no, claro que no, las cosas no podían ser tan fáciles.

Porque, para que no nos doliésemos por un único asunto, otro aún peor vino después, cuando Ela se puso enfermísima. Y nos llegó el mal pronóstico.

Con la cabeza llena de interrogantes, también respecto a la Aso, nos fuimos con el grupo de jubilados de Asturias. Una actividad que teníamos reservada mucho antes. Y es que mientras la evolución de Ela sea lenta y suave, como nos han dicho los médicos, intentaremos hacer vida normal.

Así que nos fuimos de memoria histórica con los astures, nuevamente a Segovia. Nah, tres días, pero el resultado ha sido óptimo. Menos ansiedad, lo primerito. Charloteo con gente variopinta y con nuestro amigo M como segunda cosa buena. De la tercera, visitas, caminatas (ay mis rodillas, ay mis lumbares), y montones de información, apenas me da para apuntar aquí, pero genial todo.

El próximo sábado tenemos otra escapadita. Seguramente no tendré ni un minuto para documentarla in situ, pero lo haré a posteriori, como ahora.