
No pudimos viajar los tres y lo hemos echado en falta, pues las fiestas resultaron tan frías y solitarias como augurábamos. Pero no es cosa de quejarse, porque estuvimos juntos. Siendo demasiado pocos, eso es tristemente innegable, pero aun así juntos. Y nada es más importante.
Estamos fuera de rutina todavía, aunque hayamos superado con creces la fiesta de los Reyes. A ver si logramos conquistarla.
Mejora mi tendinitis, voy anunciando mi participación en la Vallekas Negra, y solicité otros festivales, por si alguno más es posible.
Ojalá este 2024 sea bueno.