






Con mucho cansancio y sueño nos levantamos a las 06:30 y desayunamos en un buffet magnífico (el hotel tenía buenas hechuras).
Cruzamos la ciudad, era curioso ver las pirámides a lo lejos, entre vallas. Pero la decepción llegó cuando bajamos y vimos las multitudes. Estuvimos solo un rato breve junto a la pirámide de Keops, la única de las siete maravillas del mundo antiguo que todavía perdura. Estaba cerca la de Kefrén, pero nunca nos acercamos a esta última. Si lo hubiéramos sabido, habríamos ido por nuestra cuenta durante el escaso tiempo libre que nos dieron. Mikerinos siempre estuvo a lo lejos 🙁
La Gran Pirámide de Guiza fue construida alrededor de 2.600 a. con unos 2,3 millones de bloques de piedra, cuyo peso medio es de dos toneladas y media por bloque, aunque hay algunos que llegan a pesar hasta 60 toneladas. Originalmente estaba recubierta por unos bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno. Mantuvo este aspecto hasta principios del siglo XIV, cuando un terremoto desprendió parte del revestimiento. Posteriormente, los otomanos lo utilizaron para diversas edificaciones en El Cairo. Tiene una altura de 146,5 metros. La parte enterrada (galerías y tres cámaras) se extiende hasta 10 metros de profundidad. Nosotros no entramos, no solo porque estábamos cansadísimos y los pasillos son tortuosos y agobiantes, es que había colas infinitas y se tenía que pagar un extra.
Luego nos llevaron a un lugar desde donde se veían las tres pirámides a lo lejos. Una disculpa para sacarnos de allí. Muy lejos, sí, cruzando el desierto con los autobuses, y otro lugar plagado de turistas y de vendedores pesados.
Finalmente fuimos a ver la Esfinge y la zona preparada para ello era tan pequeña y estrecha que íbamos casi en fila y totalmente agobiados. Apenas pudimos hacer unas fotos en condiciones porque ya era tiempo de comer.
Y como íbamos a viajar hasta Memphis, paramos en un local con mesas al aire libre y comida deliciosa. Fue el mejor sitio de todos los que estuvimos. Después llegamos a ver el Coloso de Ramsés II en esa ciudad y, finalmente, la necrópolis de Saqqara, que nos impactó.
Estuvimos en el complejo creado por el faraón Djoser (2667 – 2648 a.C.), un recinto amurallado, con la famosa pirámide escalonada de Imhotep dentro, que nos fascinó. Y vimos algunas de las tumbas recién encontradas, con bellísimos murales y bajorrelieves policromados. Toda esa necrópolis está aún por excavar y parece ser prometedora. Esta excursión extra mereció muchísimo la pena. Y a eso se añade que la disfrutamos el doble porque pudimos verla sin tener que pelear con multitudes.
Eso sí, a la hora de la cena, estábamos para el arrastre. Bajamos nuestros 33 pisos (nos tocó habitación muy arriba) medio adormilados y con el pelo húmedo, cuando nos tocó compartir ascensor con un grupo de mafiosos o similar. Unos tipos barbudos, muy bien afeitados y acicalados, de caras adustas pero elegante y destellosamente vestidos. El que parecía el jefe saludó los otros solo le rodearon y protegieron. Un cromo :O