



Cuatro horas de ida y otras tantas de vuelta, el desayuno en una bolsa para comer en el autocar, cuando por fin llegamos y subimos la colina (artificial, hecha para albergar los dos templos) nos sorprendió muchísimo su tamaño. Y la cantidad de gente que lo llenaba todo. Nos tocó hacer incontables minutos de colas para verlo por dentro, y cuando por fin entramos, JC se sintió terriblemente alérgico por la humedad del interior. Tanto, que tuvimos que salir a escape. A cambio, disfrutamos de la suerte de una mañana nublada, porque en pleno desierto de Nubia, el calor podría haber sido tremebundo.
Abu Simbel es una obra del XII adC con dos templos. En el primero, el de los cuatro colosos, (que son representaciones del propio faraón), Ramsés II presumía de su victoria (no tan genuina como pretendía hacer creer) contra los hititas.
Ese templo fue construido con tal orientación que durante los días 21 de octubre y 21 de febrero (61 días antes y 61 días después del solsticio de invierno, respectivamente) los rayos solares penetraban hasta el santuario, situado al fondo del templo, e iluminaban tres de las cuatro estatuas sedentes, excepto la estatua del dios Ptah, el dios relacionado con el inframundo, que siempre permanecía en la penumbra.Tras el traslado del templo y por el desplazamiento del Trópico de Cáncer durante los últimos 3280 años, se estima que la incidencia solar se ha desplazado un día más cerca del solsticio, por lo que debería ocurrir el 22 de octubre y el 20 de febrero.
El templo menor de Abu Simbel está situado al norte del mayor. Está también excavado en la roca y dedicado a su esposa favorita, Nefertari. La fachada está decorada con seis estatuas, cuatro de Ramsés II y dos de Nefertari. Las seis son de igual tamaño, algo poco corriente, ya que las estatuas que representaban al faraón solían ser de mayor tamaño. La entrada conduce a una sala con seis columnas centrales, esculpidas con capiteles decorados con la cabeza de la diosa Hathor
Faraónica fue también la tarea de mover su ubicación, para que no los tapara la presa de Aswan. El rescate lo llevó a cabo un equipo multinacional de arqueólogos, ingenieros y operadores de equipo pesado que trabajaron juntos bajo el estandarte de la Unesco. Entre 1964 y 1968, todo el sitio fue cuidadosamente partido en grandes bloques (de un promedio de 20 toneladas y un máximo de 30 toneladas cada uno), desmantelado, elevado y reensamblado en una nueva ubicación 65 metros más alta y 200 metros más lejos del río, en uno de los mayores desafíos de la ingeniería arqueológica en la historia.
Lo que habría disfrutado mi papá allí. En los 60´s había seguido todo el traslado y era su lugar favorito. Pensamos mucho en él.
Volvimos agotados al barco, donde dormimos un poquito, y por la tarde Ibrahim nos paseó por la ciudad: catedral copta, mezquita, té y cachimbas en la terraza de un café popular, y una caminata entre coches, gentío y pedigüeños que habríamos preferido evitar. Una excursión extra innecesaria.
Mismas viandas para la cena, ya no sabíamos qué comer. Nos fuimos a dormir bastante agotados.