Publicado en reflexiones

Febrero

Le escribo a Rodrigo muy de madrugada, como siempre, y le doy vueltas a mi próximo texto para el taller del lunes. Duermo poco, pero es que también salgo poco y no tengo cansancio que quemar.

La lumbalgia ha cedido, pero, por contra, tengo tocados los tendones del brazo derecho, desde la muñeca hasta el hombro y el maldito supraespinoso de las narices. Es cuestión de tiempo y paciencia. Mejora a ojos vista, pero la dolencia tiene su proceso.