
Se me cansan mucho los ojos. Leo poco en papel, con la lectura mensual del Club de la Biblioteca voy servida. Las pantallas también me agobian. He pedido nueva cita con la oftalmóloga, porque necesito saber si esto es normal o es que estoy peor.
Escribo en el PC con unos cristales antibrillos y graduación de media distancia. Eso también me produce malestar. Después de la paliza que me di para concluir B72, ahora voy despacio, haciendo paraditas, intercalando esfuerzos visuales de cerca y de lejos.
Me queda poco de B81, pero no progreso con la velocidad de antes, apenas he terminado dos capítulos en estos diez días. Lo que queda está diseñado, será ya cuestión de poco, supongo. La verdad es que no tengo previstas todas las escenas, siempre dejo un porcentaje a la improvisación, porque si no me aburro. Y me digo que hay que disfrutar del proceso de escritura, y que no importa ir más despacio, pero aun así, a veces siento que escribir es duro y trabajoso, «como picar piedra». Y no estoy exagerando ni un poquito.
Escribir novelas es un trabajo arduo. Solo compensa porque es más fuerte el ansia de contar. Yo aprovecho estos años de recién jubilada, con energía y ganas de currármelo, pues a saber cuánto me alcanzarán las fuerzas. Y no me quejo. Por lo menos estoy teniendo suerte y publico con editoriales tradicionales.