Publicado en reflexiones

Unos días de relax y libros

Escribo desde Ribadesella, aun de noche, haciendo tiempo para vestirme y acudir al instituto donde voy a hablar de libros y experiencias vitales.

Llegamos ayer. (Parece una fantasía. Me sigue acompañando la sensación de irrealidad). Y recorrimos la playa de Santa Marina, el puerto y la zona vieja. Hoy amenaza lluvia, pero aun así es fascinante ver este mar en invierno. Suenan fuertes las olas. Hay piedrillas sembradas por todo el paseo. Y maderas, y hasta un árbol, abajo, en la playa, contra el muro. Son señales, me digo, de lo bravo que se pone este océano que apenas conozco.

He dormido bien. Poco, como ya es costumbre, pero bien. La cama es cómoda y el apartamento, agradable. Y me asalta la duda. Qué hago yo aquí. Cómo es que dedico estos días vacacionales en cuestiones tan locas… Y me afecta el desconcierto. Cargo libros en el coche además de maletas. Qué curioso.