Publicado en reflexiones

Demasiado tiempo sin apuntar nada aquí

Últimamente escribo cada diez días. Qué barbaridad, es que se me pasan las horas sin sentir, solo descansando. Pero no ha sido mala práctica. Ahora ya me siento mucho más animosa y dispuesta, después de unas semanas de agotamiento total.

Sigo con mi dieta. Bajo de volumen despacio, y muy poco de peso, pero no me agobio. Por mi cuenta, con tranquilidad, me va mejor. Los complementos que me habían recomendado me sentaban horriblemente, pero ahora, a mi aire, estoy encantada. Duermo bien y me levanto plena de energía. Es cierto que no hago demasiada actividad física, solo caminar. Pero también que ha sido un acierto dejar los ejercicios recomendados, que me provocaron dolores y vértigos. Me temo que los médicos mandan las mismas actividades a todos los pacientes siguiendo su protocolo y sanseacabó. Y yo ya no tengo edad para exageraciones. Ha quedado clarísimo.

Compruebo, también, con alegre estupor que estoy tranquila, que por primera vez en años no me resiento de mi estrés. Hasta el punto de que puedo tomar té de desayuno sin que me altere la teína. Me pregunto si podría ser un efecto de esta dieta. Si algo de lo que no como ahora hubiera dejado de afectarme, sería muy fuerte. Tengo que seguir reflexionando sobre esto, no es baladí.

En otro orden de cosas, quiero reseñar que he leído una novela estupenda, Tea rooms. En muy pocos días. Con fruición, como hacía antes. Echaba de menos el gustazo de devorar una historia. Todo el tiempo que había pasado sin hallar una que mereciese la pena. Y como no es la primera vez que me pasa, empiezo a pensar que el asunto no depende de una supuesta incapacidad mía. Que mi aparente y preocupante desgana se debe a que los textos no me enganchan. No es desidia. Simplemente es que no quiero perder el tiempo con memeces. Porque no me sobra vida para tirarla en libros malos. Porque mis filtros internos se han vuelto más selectivos y exigentes.

Y en cuanto a la escritura, qué lástima, no hubo alumnos suficientes para el curso de teatro que me tanto me apetececía. Mecachis. Pero volvió a salir el de Proyectos Narrativos y ya me enrolé, aunque no empiece hasta octubre. Ahora, en verano, continuaré redactando B81. Y me tocará buscarle editorial a B72. Con paciencia. Como vengo haciendo los últimos años.

Jolines. Esto es lo que pasa por tardar tanto en escribir, que se me amontonan las cosas. Pero hasta aquí he llegado hoy. Pongo el punto final.