Publicado en reflexiones

Incertidumbre

Me he despertado excesivamente pronto, no son ni las seis. Me siento cansada pero no consigo volverme a dormir. Todo está oscuro, tecleo bajo el edredón. Más allá del silencio aparente, oigo el tictac del reloj de la entrada.

Hoy, a las doce y media, me llama un editor. Desasosiego. ¿De qué querrá hablar? Estoy en campo desconocido, porque la editorial es nueva. Se está estrenando ahora, así que no hay opiniones sobre ella que puedan consultarse.

En estos últimos días ha anunciado una primera tanda de cuatro o cinco títulos. Supongo que mi novela sería para más adelante. Pero esperar no es un problema para mí.

Sé que el proceso lleva su tiempo, esa fue también mi experiencia con el libro de Rodrigo. Firmé el contrato por estas fechas, pero se publicó en febrero. Y por lo que he visto en otros autores, no resultó una espera larga. No es eso lo que me preocupa.

Es obvio que me están valorando junto con otras propuestas, así que también lo es que podría quedar fuera del proyecto. De qué dependerá la decisión no tengo ni idea. Intento no hacerme ilusiones. Y no solo porque puedo no ser seleccionada, sino porque podrían no convencerme las condiciones del contrato.

No es que busque grandes anticipos, ni tratamiento de estrella del rock. Solo que tengo muy claro que no quiero ni auto ni coedición. Ni híbrido similar, ni invento nuevo. Y esa es una sospecha que me ronda, obviamente, porque no hay información previa sobre esta nueva empresa.

En unas horas se resolverán los enigmas. Ya veremos si todos. Seguiré contando.