
La próxima semana empiezan, por fin, tras este largo verano, las vacaciones de JC. Y las mías con él. No tenemos previsto más que alguna salida esporádica por los alrededores, y eso si la pandemia no lo impide.
Los dogmas ultraliberales de la comunidad de Madrid, con la reducción sistemática de lo público incluso en plena pandemia, han hecho estallar la situación y multiplicado exponencialmente los contagios. Pero no les importan las bajas colaterales, nada les pasa factura, siguen teniendo muchísimos adeptos autómatas y acríticos que están de acuerdo con lo que hacen o, (lo que causa vergüenza ajena), votan contra su propio beneficio.
Ayer dedicamos media mañana a gestiones varias, hoy toca compra, el jueves cita médica, se me van las horas sin sentir. Debería recuperar el ritmo escribidor, ya casi tengo a punto la estructura pendiente. Pero no me agobio, porque estoy disfrutando del proceso y no tengo ninguna prisa. Además, estas próximas semanas tienen que ser de desconexión, que luego el año laboral es duro.
Tengo en mente varios cursos de EdE, pero todavía no quiero lanzarme, porque voy a tener la mente ocupada. Esperaré a noviembre. No tengo claro todavía cuál de ellos, así que dependerá de lo que para entonces siga disponible.