Publicado en reflexiones

Miércoles 19 de febrero de 2020

Ayer hizo un año de la publicación del libro de Rodrigo. Mañana, de la primera presentación, en el Centro de Poesía José Hierro

Ayer tuve que echar mano de la química cuando me agobié con la caída de un operario que vino a podar los árboles. Todavía estoy ansiosa, son las cinco. Me angustia también la burocracia que hay que resolver para acudir a un evento al que nos invitaron, previo al aniversario. Y luego los de siempre del día once, que me afectan de igual manera, pase el tiempo que pase. En el fondo, todo aumenta el estrés.

Menos mal que los actos de la próxima semana los siento como estar entre amigos. En los siguientes, desde luego no tan acogedores, ya veremos. Paso a paso.

En cuanto a mi segunda novela, voy despacio, pero avanzo. Espero darle hoy un nuevo empujón. Aunque tengo para la próxima entrega, necesito más material, no quiero dormirme. Tengo la sensación de que será un texto no muy largo, aunque, en el fragor de la batalla creativa, todo puede pasar.