Vuelvo a constatar que me apetece poco ir a costura. Sin embargo, es importante hacerlo, más que nada por salir de casa y diversificar mis días. Llevo dos seguidos enclaustrada escribiendo y lo he disfrutado muchísimo, pero me tiene que dar el aire, debo moverme, ver gente y hacer cosas variadas.
La profe no tiene un plan de aprendizaje, así que lo he decidido yo. De momento consistirá en coser toiles de cada patrón que haga, ver cómo se encajan en él las diferentes mangas, hacer cuellos, puños y bolsillos. Prácticas puras y duras.
En cuanto he diseñado algo concreto, se me han calmado las reticencias. Ya veremos qué tal se me da todo.