
Hoy es el domingo del dolor, porque mañana empieza de nuevo la dura tarea. Para muchos, para mis compañeros, pero ya no para mí. Aunque todavía puedo sentirlo y saberlo, pues seguro que más adelante hasta perderé el sentido del tiempo que tengo ahora.
Ando floja de ánimos. Cansada, estresada, una mezcla de ambas sensaciones. Me cuesta mucho centrarme, estoy en una fase de agotamiento emocional.
Pero la vida sigue, sea o no consciente, así que intento seguirle el ritmo.