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Día 5: la capital

Empezamos la caminata diaria llegándonos hasta la Casa Botines, de Gaudí, que volvió encantarnos, aunque no tanto como el palacio de Astorga.

No hay interiores como aquellos, pero también vale la pena echarle un vistazo a este edificio, por cierto mucho más cara la entrada.

Fuera, sentado en un banco, nos contemplaba una escultura del arquitecto, y después de un rato a su lado y de dedicarle una hora a la visita, bajamos caminando hasta San Marcos y luego hasta el río.

Llegamos a comer a nuestro apartamento, pollo asau con ensalada, buen menú, buen menú, buen menú, señor… De momento he vuelto a las bondades de la dieta, espero no haberla pifiado en exceso.

Había sido un paseo bien largo y estábamos cansados, así que dormitamos juntos JC y yo en el sofá.  Esta tarde habrá que salir de nuevo a la calorina, pero no demasiado temprano, por favor.