
Hace frío y un viento desapacible que invita a quedarse en casa. Damos paseos rápidos para hacer un poco de ejercicio y luego continuamos nuestras tareas.
Cada tarde dedicamos un buen tiempo a series y películas. No he vuelto a otros entretenimientos como la costura porque no termino de decidirme por un modelo y, lo que es más importante, una talla.
He arreglado algunas prendas que me quedan enormes, pero todavía aspiro a bajar un poquito más de peso. Ojalá. Estoy estancada en el que tenía hace quince años, justo cuando nos arrebataron a Rodrigo. Y no consigo bajar de ahí. Veremos qué dice el médico.