
Cuando enfermo nadie hace mi trabajo, así que me espera enterito a la vuelta. Eso es lo que me ha pasado con todos los exámenes que no corregí la semana anterior. Menuda birria de vacaciones, dos días llevo revisando y lo que me queda todavía. Me consuela saber que son los penúltimos y pronto acabará esta tortura.
Tengo también que echar un vistazo a los poemas de nuestro concurso literario. Este año hemos batido récords y tenemos noventa participantes. Jopletas, qué barbaridad.
Y por si fuera poco, en cuanto regrese al insti, me vuelve a tocar corregir otros exámenes extra, no me privo de nada, los de la Reválida de cuarto.
¿Me alcanzará el tiempo para tantas obligaciones?