
Nos hemos pasado tres días sumergidos en la trilogía cinematográfica de El señor de los anillos. Renazco el lunes volviendo a la realidad con sensaciones de extrañeza y sueños entrecortados.
Está claro que a nosotros nos recargan cosas sencillas y caseras como esa, más que la calle o las multitudes. A veces es lo que hay que hacer, pero no nuestra tendencia natural.