
He pedido mis dos únicos dos días de asuntos propios para sobrellevar estas fechas. Antes no me quedaba más remedio que solicitar un permiso por deber inexcusable y regresar agotada emocionalmente en las veinticuatro horas siguientes. Incluso una vez la Asociación me hizo un justificante de asistencia a actos institucionales.
Mis compañeros, en general, usan ese diminuto derecho, adquirido hace solo dos años, para alargar puentes y disfrutar mejor de las festividades. Yo lo he empleado en esto las dos ocasiones en que he podido disfrutarlo. En unos meses dispondré de mi tiempo con mucha más libertad.
Creía que el aniversario no me había afectado, pero hoy me siento agotada. Descansaré haciendo cosas creativas y mañana volveré a la rutina que tanto me arropa siempre