Publicado en reflexiones

A una semana de las vacaciones

Tengo casi bajo control la ansiedad, apenas me quedan unas recuperaciones, sigo avanzando materia aunque mis alumnos intenten escaquearse y en cuatro jornadas de morondanga llegará el anhelado descanso. Esa es la crónica de los últimos días. Y de los próximos.

Mi novela sigue aparcada por exceso de trabajo y por la tarea extra de revisión del manuscrito de Rodrigo. Supongo que después de la ortotipografica podré mirarlo de nuevo. Ni idea, soy una novata total en este terreno.

Respecto a una corrección de estilo, me dicen que no es necesaria, y como soy escéptica por naturaleza, no sé sí preocuparme o sentirme orgullosa. Ay, qué vida esta.

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