
Me espera una semana corta pero intensa, y más después de los días de hospital. Solo ha sido un acompañamiento y sin embargo qué cansancio. Ya no somos tan jóvenes, no tenemos la energía de antes. En ese sentido me sorprende la recuperación de Ela, con sus ochenta y cinco.
Mañana, al trabajo. A ver si consigo sobrellevar la jornada.