
No encuentro la cartera de ir al cole. No está donde creí haberla guardado, el mismo lugar que otros años. Supongo que en junio hice otra cosa que ahora no recuerdo 🙁
Mi cartera es de piel negra y tiene las asas ya muy deterioradas. JC me propuso más o menos por esas fechas que comprase otra y yo le contesté que no merecía la pena para el tiempo que me quedaba. Ahí está todo lo que recuerdo, la conversación.
Tal vez me relajé en exceso al haber sido eliminados los exámenes de septiembre. O ya me siento demasiado ajena al trabajo que me ha mantenido durante casi cuarenta años. No sé.
La cartera, finalmente, no vale gran cosa. Me preocupan más las llaves que guardé dentro. Pero tampoco es el fin del mundo. Pido otras.
ACTUALIZACIÓN DOS HORAS DESPUÉS: Sigo sin encontrar la cartera de marras, pero he localizado las llaves. Estaban en el gran bolso rosado que usé las últimas semanas.
Menos mal. No he perdido del todo el oremus.